VIAJE A JAPON
Japón, la cuna del sumo, el país que todo aficionado a este deporte quiere conocer. En Septiembre de 2006 me fui a ver en directo el Aki Basho. Este es el relato de mi viaje al país del sol naciente.

Introducción - Comienza el viaje - Primer contacto con el sumo - Empieza el espectáculo - La lucha de los dioses - Turismo por Tokio - Komatsuryu dojo - La Tomozuna beya  - Barbara y el tifón - Senshuraku - Senshuraku party - Daishi - Sentir el sumo


Daishi

Mi último día en Tokio estaba previsto que fuera tranquilo. Había quedado en ir hasta Chiba para comer con mi amiga Arancha y despedirme de ella y mientras me dirigía hacia allá me llamó Barbara para preguntarme si quería asistir por la tarde a un concierto que daba el antiguo luchador Daishi, que precisamente se retiró del mundo del sumo para dedicarse a la canción. La idea me pareció muy atractiva y acepté encantado. El horario además me cuadraba perfectamente con mi última reunión con Arancha así que a la vuelta me reuní con Barbara y con Katrina y nos dirigimos hacia el recinto donde se iba a celebrar el concierto. A la puerta nos encontramos con Nishikido oyakata, antiguo Sekiwake Mitoizumi, que también acudía al concierto con varios luchadores de su heya.

El recital comenzó con una interpretación de Jinku, canciones típicas de sumo, y siguió luego con varias canciones tradicionales no sólo japonesas sino también de otros países como Corea o Hawai. Sin duda fue un colofón fantástico para un fantástico viaje, algo sin duda inesperado pero que me dejó un excelente sabor de boca. Tras saludar a Daishi tras el concierto y darle la enhorabuena, me despedí de Barbara y de Katrina. Se acababa el viaje y aún tenía que hacer la maleta para volver a España.

Del resto apenas hay nada que contar. Tras un viaje de una hora en tren hacia Narita y devolver en el aeropuerto el teléfono móvil, facturé el equipaje y realicé las últimas compras en la zona de embarque, más que nada para gastarme los últimos yenes que aún me quedaban. Después 12 horas de avión hacia París y otras 2 hacia Madrid. Me quedé a dormir de nuevo en casa de mi hermana y al día siguiente tras un viaje de casi 4 horas en autobús llegué a León.

Mi sueño se había cumplido. Había acudido a ver un torneo completo de sumo. Seguramente jamás tenga la oportunidad de volverlo a hacer, aunque sí quiero volver a Japón para conocer el resto del país. Y si puedo hacerlo coincidir con un torneo de sumo, os aseguro que repetiré la experiencia, aunque esta vez sea sólo por un día.



Senshuraku party
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Leonishiki's Sumo Room

Sentir el sumo