VIAJE A JAPON
Japón, la cuna del sumo, el país que todo aficionado a este deporte quiere conocer. En Septiembre de 2006 me fui a ver en directo el Aki Basho. Este es el relato de mi viaje al país del sol naciente.

Introducción - Comienza el viaje - Primer contacto con el sumo - Empieza el espectáculo - La lucha de los dioses - Turismo por Tokio - Komatsuryu dojo - La Tomozuna beya  - Barbara y el tifón - Senshuraku - Senshuraku party - Daishi - Sentir el sumo


Senshuraku Party

Todas las heyas celebran una fiesta a la finalización de cada torneo. Yo quería asistir a alguna y gracias a mi amistad con Harumi pude acudir a la de la Tomozuna beya, que se celebró en un hotel a tan sólo una parada de tren del Kokugikan. Harumi me estaba esperando a la puerta y tras anotar mi nombre en el listado de asistentes y pagar los 10.000 yenes que costaba la asistencia, entramos en la sala en donde acababan de comenzar los discursos del oyakata y del presidente del Koenkai. Evidentemente no entendí ni una sola palabra de lo que dijeron, aunque ya bastante tenía con haber llegado el último (typical spanish) y tener que atravesar toda la sala ante la mirada de todos los japoneses que seguramente se estarían preguntando quién sería ese gaijin que llegaba el último. Y es que reconozco que quise aguantar en el Kokugikan hasta el último momento y por eso me retrasé un poco más de lo esperado.

La fiesta en sí no tuvo nada de particular; aparte de un buffet libre dispuesto en el centro de la sala, los luchadores nos sirvieron chanko preparado por ellos mismos en la heya, y varios rikishi y otros miembros del Koenkai se subieron al escenario para cantar, sin duda una de las aficiones que más gustan a los japoneses. Tuve la oportunidad de charlar un rato con los brasileños Kainohama y Kaisei y de sacarme unas fotos con ellos, y también felicité al Ozeki Kaio por sus éxitos y le deseé todo lo mejor para los próximos torneos. Evidentemente Harumi hizo de intérprete porque sino la conversación hubiera sido imposible de realizar.

Apenas dos horas estuvimos en esta fiesta y después nos fuimos para casa. Se acababa el senshuraku y todo lo relativo con el sumo. O al menos eso pensaba yo.



Senshuraku
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Leonishiki's Sumo Room

Daishi