JJ.OO. de Nagano
La
ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno se celebró en el Minami-Nagano
Sports Park Stadium de la ciudad japonesa de Nagano el sábado 7 de Febrero. La primera
parte de dicha ceremonia estuvo enfocada hacia los ritos nipones de purificación del
campo olímpico y de plegarias a los dioses. Evidentemente, no podían faltar los
luchadores de Sumo para realizar parte de esos ritos. Tras ser izados los on-bashira, rito
local consistente en elevar unos enormes troncos a modo de puertas, los sumotoris entraron
en el recinto con los kesho-mawashis como única vestimenta, algo realmente heroico si
tenemos en cuenta que en ese momento la temperatura del aire era de 3º centígrados. Tras
realizar el makuuchi dohyo-iri, todos los sekitoris de la categoría makuuchi se
dispusieron rodeando el improvisado dohyo construido para la ocasión, momento en el cual
hizo su entrada el Yokozuna Akebono acompañado del entonces Maegashira 10 Kitakachidoki
como tachi-mochi (el portador de la espada) y del entonces Maegashira 13 Terao como
tsuyu-harai, precediendo al gran campeón. Una vez en el dohyo hicieron acto de presencia
los Emperadores del Japón para presidir el acto. A continuación Akebono realizó el
Yokozuna dohyo-iri, rito encaminado a ahuyentar a los malos espíritus de la zona de
competición. Hay que señalar que era el otro Yokozuna, el japonés Takanohana, el que
había sido designado para realizar este rito, pero la enfermedad
que le obligó a
abandonar el Hatsu Basho en Enero también le impidió estar a punto para la ceremonia de
inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno.
Akebono señaló posteriormente a los medios de comunicación que no sintió el frío del ambiente en absoluto, pero que sí estaba bastante nervioso ya que sabía que la ceremonia iba a ser vista en todo el mundo. También señaló que algo que le había hecho muy feliz era saber que su madre le estaba viendo en directo en un momento tan importante.
Posteriormente los luchadores se retiraron para continuar la ceremonia de apertura hasta que llegó el momento del desfile de todos los equipos participantes. Nuevamente los luchadores de sumo fueron protagonistas del acto, ya que cada pais iba precedido de un niño vestido con un jersey del color de su bandera y el nombre del pais, y a este le acompañaba un luchador de sumo escogido (salvo en muy contados casos) por sorteo. Tan sólo los Ozekis Takanonami y Wakanohana hicieron doblete por los cambios que hubieron de hacerse tras el anuncio de Takanohana de no realizar el Yokozuna dohyo-iri en Nagano. Los sekitoris que fueron adjudicados a un pais directamente fueron el Ozeki Musashimaru a Estados Unidos, el Ozeki Takanonami a Grecia, el Ozeki Wakanohana a Japón (sustituyendo a su hermano Takanohana), el ex-Juryo Hoshitango a Argentina, el ex- Juryo Ikemori a Brasil y el Maegashira Kyokushuzan a Mongolia. El resto de los paises participantes fueron adjudicados al azar en un sorteo previo celebrado hace ya unos meses en la capital japonesa.
La representación ritual de los sekitoris fue algo que
impresionó a las delegaciones extranjeras presentes en
Nagano, no sólo
por aguantar el enorme frío reinante sino por el poderío que imponían a su paso.
Además fue una buena muestra de la cultura y la tradición japonesa. Sin embargo algunas
voces se levantaron en contra de este acto ya que, según ellos, el sumo no tiene nada que
ver con los deportes de invierno y no debería de haber estado presente en la ceremonia de
inauguración.
Finalmente se preguntó al Presidente del Comité Olímpico Internacional, el español Juan Antonio Samaranch, acerca de las posibilidades de que el sumo fuera en un futuro a corto plazo considerado como deporte olímpico. Su respuesta fue clara al adecir que veía poco futuro al sumo como deporte olímpico, ya que para que un deporte pueda ser considerado como tal las reglas establecen que debe de ser practicado en, al menos, 75 paises de 4 continentes, algo realmente alejado del ámbito de participación del sumo, que, si bien es un deporte de masas en Japón, en el resto del mundo es casi un tipo de lucha totalmente desconocida para la mayoría.